El Apuntador
22:05
Cuando las palabras hablan más que las imágenes; es el poeta quien transmite. Ese autor que ruboriza a su amante, a su lector profanador de mil ideas, de significados escritos y no vistos.
Por eso dicen que el peor ciego es el que no quiere ver; se convierte en un absurdo personaje que únicamente quiere sentir fantasías y dormir entre mil brazos; aquellos de sus amantes platónicos con los que delira y no se encuentra en su mirada, sino en las palabras de su musa, del poeta que no habla, del que mancha la hoja con su tinta y hace que dancen las palabras entre sueños y frivolidades.
El héroe irrazonable que no gesticula más que sus dedos medio y anular para llevar la armonía y transformarse en un sujeto que llora cuando derrama el tintero y sigue sollozando al final de la hoja. El que apresura su muñeca para formar una prosa. Es un pintor sin acuarelas, el más grande científico que pierde sus probetas. Un matemático del alma o sólo el risueño sin alegría.
¿Cómo sabes que el novelista es feliz al oír su obra? ¿Conoces la música triste sin entender la rima del compositor? sólo es así, cuando emocionas, cuando lloras con la comedia satírica o cuando ríes con Edipo Rey.
Son estas las palabras, un disfraz del alma, un reflejo de la realidad, son lágrimas convertidas en tinta, sollozos en letras. Creadas por un apuntador, fingiendo la figura del sol en la o, una nota musical en la jota, la figura de una mujer en la G, o una ventisca devastadora en la efe. Es así como hablan las palabras, mucho más que la imagen, mucho más que tu presencia, pero nunca más que tu imaginación.
1 comentarios
genial como todos tus textos, con esa simpleza y originalidad que te caracteriza.
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