No sé
22:34
Pero no sé. No encuentro las palabras correctas para subrayar el destino. Sentada en la banca veo como llega el sin vergüenza tren de calumnias al paradero de los encantos, y marchando con su lento rodar se lleva arrastrando mis zapatos de encaje morado.
En mi cabeza relampaguean los sueños más iletrados que jamás han sido narrados, y con un alza de voz salen salpicados de sangre deliciosa del estilo violento de la mente que hoy poseo. Enredijo. Escondido. Escupido. Y se resume en la fresca indecisión de las letras, la nula comprensión de las palabras y la estúpida perdición de un poema.
Después de todo este tiempo, aun no sé cómo decir lo que siento, veo, escucho y toco en mi cuerpo intangible, esencial, plagado de alma efímera que nadie puede contratar como real o vivificante. Y levanto los hombros al mismo son para decirle a mi interlocutor que no entiendo lo que mis ojos transmiten y su voz repite para terminar en una carcajada que me ubica en la realidad que jamás he escrito.
Me quito los tacones en símbolo de huelga. Emprendo montada en el dinosaurio que mi abuela ficticia un día me regaló, un viaje donde comienzo rayando el piso para que me sigan los intentos de los pesados sueños, y dignifico diciendo a mi lápiz de color amarillo, que no entiendo lo que blasfemo o pruebo.
Y finalizo. Escribo. Leo. Releo. Y no entiendo…
2 comentarios
Ya regresará la chispa
ResponderEliminarla respuesta esta en tu cabeza
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