Los mil y un días de Sherezade
16:00
[...] Según sostenían algunos calígrafas, la invención del libro, que los bagdadíes se atribuían sin ningún reparo, se había producido como resultado de la aplicación de este principio combinatorio. Al fin y al cabo, un libro no es sino la mejor manera de vestir o, si se prefiere, de desnudar una historia. Para empezar, el hecho de escribir surge como manifestación de un deseo, anhelante o frustrado, del escritor, y se constituye en objeto palpitante que busca la acogida entrañable del lector. En el acto de la lectura, el texto actua como cuerpo seductor ante ese amante – a veces exigente, a veces entregado, a menudo distraído y en ocasiones desconfiado – al que atrae valiéndose de la intriga.
En esta ceremonia de la desfoliación que es la lectura, el relato actúa libidinosamente, exhibe lo suficiente como para provocar la excitación, pero también, con el fin de mantener vivo el interés, oculta hasta el final sus secretos más sorprendentes. El libro se cimbrea entre tules de palabras, sugiriendo, creando transparencias que vaticinan una prometedora entrega. Renglón a renglón, pagina a pagina vela, desvela, revela hasta que acaba descubriendo su desnuda belleza o su aleccionador sentido. Sin embargo, la lectura no termina forzosamente en copula y mucho menos en orgasmo: el fantasma de la decapitación pende continuamente sobre el libro.
Si no resulta atractivo, la ejecución puede ser inmediata; el cierre brusco de sus paginas supone, de hecho, una pena capital. La condena a estantería perpetua y polvo secular constituye el cruel destino de muchas historias que quedan así sumidas en el olvido. Pero esta posibilidad, lejos de desanimar al escritor, le proporciona un aliciente complementario. Porque el placer siempre es mayor cuando flota a su alrededor el fantasma oscuro de la muerte. [...]
"MARAVILLAS EN EL PAÍS DE LAS ALICIAS", Altibarra Antonio
extracto: Los mil y un días de Sherezade

2 comentarios
Me gusto mucho esta parte "La condena a estantería perpetua y polvo secular constituye el cruel destino de muchas historias que quedan así sumidas en el olvido. Pero esta posibilidad, lejos de desanimar al escritor, le proporciona un aliciente complementario. Porque el placer siempre es mayor cuando flota a su alrededor el fantasma oscuro de la muerte. [...]" Me sentí reflejado.
ResponderEliminarUn saludo y gracias por compartir.
Saludos!
ResponderEliminarGracias por leer y sobre todo disfrutar este fragmento de un maestro literario.