Tan sólo ponte en su lugar. Qué se sentiría ser humillado por segunda vez, saber que tienes la razón, saber que millones saben que tienes la razón. Ponte en sus zapatos y lucha día a día contra la supresión de la obviedad. Despierta todos los días pensando que se puede cambiar a un país pero es el mismo país quien no se deja.
Siente esa desesperación por gritarle al mundo que las cosas no son como parecen, que tu tierra necesita abrir los ojos. Intenta defender al necio que se niega a recibir la verdad, ¡sólo inténtalo! Recibe todos los días las críticas de quienes en el fondo saben que no estás equivocado y sal a la calle con la dignidad en alto. Soporta que te llamen loco cada que das la cara por quién no se atreve. Calla cuando tengas ganas de gritar los insultos más grandes que inundan tu mente.
Por un segundo ubícate como la primera persona, permite que te señalen con el dedo cuando exiges que se respete la ley, agacha la cabeza una vez y levántala por segunda ocasión sólo para saber que otra vez van a jugar contigo.
Tal vez lo bueno de convertirte en él es recibir el sueldo que percibe, tener el dinero que él tiene, el poder popular que con sus manos se ha ganado, la confianza de millones que aceptan su manera de respirar, pensar y actuar. Quizá sea positivo salir en los periódicos todos los días como el merolíco más grande del país, que se rían los iletrados de tu cara por los falsos encabezados de la prensa y sólo tal vez sea bueno soportar que te roben la verdad y te callen llamándote psicópata.
Soporta que los monarcas ignorantes y genocidas te comparen con genocidas, monarcas o ignorantes. Acepta la voluntad de un porcentaje que no existe, entiende que los muertos son demócratas, canaliza que las minorías no tengan el valor de luchar por un futuro, resiste a la otra minoría conformista o a la pequeña fracción que no se entera de nada. Simplemente tolera la idea de que ¡No hay futuro!
Ponte en sus zapatos por un segundo, desespérate porque las cosas no funcionen como su concepto lo dicta, enférmate del poder que jamás haz tenido pero sabes que es tuyo. Sueña. Crea utopías de un todo que puede mejorar sí el pueblo pone de su parte. Pinta fantasías como un indígena loco que conoce a su tierra y sabe de lo que es capaz.
2 comentarios
Wow. Intenso.
ResponderEliminarBuen texto y mejores intenciones. ¡Saludos!
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