Insinuante a besar mis muslos,
destrozar mis caderas,
suave,
dulce,
delicioso.
Instrúyete en los placeres;
en la orgía de los dementes.
Enclaustrame y miente,
di que sos mi castigante.
Árdeme con besos sangrantes
y acaricia mis entrañas
con malicia irritante.
Desmenuza mis suspiros y
hazlos una estúpida constante.
Déjame luchar desnuda,
romper lo cristalino de tus ojos
negros,
oscilantes.
Quiéreme como amante,
sólo una noche perturbada.
Sedúceme, arráncame,
aunque sea mátame.
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