Sí, estoy triste. Queda en usted el creerme o no. Puede ver mi sonrisa descarada cada que pasa por el pasillo de mi oficina y observa discretamente mis ojos brillar cuando miro eficazmente la computadora. Puede creer que trabajo arduamente y mis pensamientos se concentran en otra cosa que no sea usted.
Tal vez no crea que por dentro mi corazón se destroza y que mis oídos escuchar canciones sordas llenas de dolor. Usted puede fingir que no escucha mis pasos calmados acercándose a su rincón para después verme marchar rápidamente al aspirar un poco del perfume que mis poros tanto añoran.
Sí mi estima, estoy muy triste, casi sumiéndome en la depresión. Mi manera de fingir que no duele es sólo el escudo para olvidar que a usted no le importa y entonces, con la última esperanza que se niega a morir, creer que sea usted quien suplique por escuchar mi voz en su oído nuevamente.
Sí, estoy triste. Porque no he podido dejar de fingir que me gusta la melancolía y con ella tuve que aprender a vivir.
#Momentos
@KataValast
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