Fue un asesino silencioso. Aprovechó lo sumiso de Chavela para acercarse a ella; con su piel suave pero picante, con esos pequeños pelillos que rozan los labios cuando saboreas su delicia. La envolvió con el dulce aroma que arrojaban sus jugos y embelesó el recorrido desde la garganta hasta el ombligo, pasando por el corazón perdido.
Ella estaba dolida. Apenas ayer fue rasgada y ardida por un villano salpicado de rojo liquido que hizo quemar hasta sus secretos. Estaba sublime ante la presencia de su agresor, temblando y rompiendo los tendones que recubrían su rosa piel. Su grito amorfo apenas si lo escuchó su vecino y aún así sucumbió.
Fue un durazno asesino el que remató a Chavela, sangró discretamente en manos de la digna Doña Gastritis. ¡Pobre Chavela y su eterno castigo de estomago herido!
#Instantes
@KataValast

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