Estaba leyendo un texto de esos que redactan personas que no tienen idea del tema del cuál hablan y entonces te terminan aturdiendo la cabeza; tanto que quieres reclamar al mundo la incongruencia y entonces haces lo mejor que sabes hacer: escribir.
Podría decirte encantada cuál es la formula correcta para sobrevivir a una relación con un escritor (o escritora), pero no lo sé. Tendría que entrevistar a todos esos hombres que se han arriesgado a emprender un lazo sentimental conmigo y que por supuesto NO ha sobrevivido.
Claro, también depende del género de la relación. Las más desafortunadas son sin duda, las novelas rosas. Los príncipes no existen y el sufrimiento entre los protagonistas no siempre termina en un final feliz. Los villanos en la vida real no son siempre los que impulsan a forjar los lazos entre los amantes, y por supuesto, no hay personalidad ideal en una novela para un escritor; si no es demasiado famoso, atractivo, rico o en extremo patético, simplemente no hay historia qué contar. A los mortales comunes que se sientan en un escritorio de oficina a escribir, simplemente no le pasan novelas románticas a las cuales sobrevivir.
Si la relación es una novela negra, entonces sí existe emoción. El escritor puede ser el protagonista perfecto, el humano que encuentra a su media naranja y llena de emoción a su co-estrella; cumpliría sus caprichos, vivirían emocionantes sucesos y sus conversaciones serían de lo más espectacular. Sobrevivir a ese tipo de relación podría ser relativamente fácil; habría emoción y cero rutina, el suspenso haría que los enamorados se conocieran y compartieran por siempre, planearían una vida de felicidad, pues mentes como esas nunca son frustradas; excepto cuando llega el final de la novela, entonces ambos o uno de ellos terminaría en la cárcel por sus crímenes cometidos o por el robo que cometió sin que su amado(a) lo supiera o en complicidad con él (ella). Aunque claro, si fuera mi novela negra, alguno de los dos terminaría muerto y no habría manera de subsistir a una relación de esas.
De la que no hay manera de salir victorioso es de la historia de horror. Nunca se sabe con qué tipo de mounstro te vas a topar. Ten cuidado si el género de tu escritor(a) es la novela gráfica, huye; aún puede ser tiempo de salvar la sangre que corre por tus venas.
Mejor ni hablamos del cuento corto o el microrrelato. Ese tipo de relaciones dura lo que para ellos dura una historia. Si no eres capaz de cambiar o ser moldeable, no te pongas enfrente de un escritor(a), pues hoy puede emocionarles tu mirada, pero mañana se enamorarán de la lluvia mientras viven un preludio con algún ente de otra nacionalidad.
No puedes calcular cómo resultará mejor una relación con ese que escribe. No todos somos iguales, pero para cada uno de nosotros existe el (la) protagonista perfecta(o) cuando el avance de la realidad pasa. Poe no es lo mismo que Coelho. Sólo tengo un consejo que darte, si quieres ganar la batalla de amor con un creador de letras, vive una novela erótica. Esa que cambia dependiendo del ánimo del autor pero que concluye con un orgasmo inolvidable. Cada romance es diferente, puede ser cruel, horrible, romántico, aventurero, pero hasta los asesinos seriales que viven en tus pesadillas, han llegado a amar.
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