Supongo que los sueños están hechos para personas específicas, de auras específicas y con suertes muy especiales. En la vida real no se hacen realidad las fantasías, ni viene después de una catástrofe la fortuna y éxito que el protagonista esperaba. Los protagonistas: de esos en los que, entre más dificultades atraviesa, mejor le va en la vida; gana la lotería, se casa con la persona de ensueño (y millonaria), su talento es apreciado y valorado mundialmente o simplemente todos los problemas se solucionan y son felices.
Me pregunto cuál es “el final de mi novela”, no puedo esperar a vislumbrar mis cuarenta para sentir que todo está saliendo bien. Por más que busco al villano de mi historia, nadie me odia tanto como para destruir cada paso que doy y me haga más fuerte o llegue mi salvador. Supongo que eso es lo importante, que exista ese alguien capaz de destrozar todo para que la fortuna me sonría, quién sea que mueva los hilos de la vida ha de ser fanático de las desgracias y alma caritativa que premia a los que más lástima le da.
O sólo tal vez, pero tal vez, me equivoqué de papel y debo comenzar a soñar con destruir a personas más talentosas que yo para terminar muerta o en la cárcel, loca o viviendo en un basurero ganando todo lo que construí con mi odio infundado. No dudo que los sueños no estén hechos para mí, lo que dudo es que me equivoqué al soñar el final, no soy protagonista, nací para ser villana.

0 comentarios