Olvidé mis palabras favoritas, tal vez te las llevaste hace años, con el último beso que me diste e instalaste una interminable máquina de suspiros que están dejando sin oxigeno al mundo.
Debiste pensar en el abismo que creaste cuando te fuiste; destruiste a una promesa de la literatura y la instalaste en el mundo de fantasía en el que viven todos los mortales sin sentido ni corazón.
Te pido que regreses y devuelvas, si no la cordura, tal vez la locura que creaba textos y que destruían amores como el tuyo, insanos y prohibidos.

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