Hoy te vi y recordé nuestro amor. Sabía que había sido
tortuoso, pero no imaginé el grado de nuestra tormenta hasta que vi tu rostro reflejarse
en mi sonría. Nunca entendí tu amor. Eras totalmente fuerte cuando desataba
huracanes en la habitación, sentía que me amabas más cada vez que enloquecía y
aunque temblabas de miedo, tus brazos tenían la suficiente fuerza para sostenerme
y calmar mis besos malditos. Sólo en tus brazos mi mente se lograba
tranquilizar.
No le creías al mundo cuando me llamaban loca, conocías mi
ternura escondida y lo bella que era cuando recitaba poesía escrita después de
cada noche de amor. Idolatrabas mis momentos de paz recostada en la ventana
viendo la lluvia caer, o mis minutos eternos, enredada en aquella frazada que
me regalaste una noche de navidad.
Siempre supe que tú eras peor que yo; un mounstro que
calmaba a una bestia y amaba a una loca. Un roble que soportaba el viento
asesino que derrumbaba casas. Siempre supe que eras mi amor… hasta hoy.
He venido a visitarte y creo que te vi sonreír; aun no
entiendo tu paralizado cuerpo pero escucho tu corazón. Sé que te emocionas
cuando tomo tu mano y acaricio tu pelo. Hoy te vi y recordé nuestro amor,
lamento el amor tortuoso, nunca creí que fuera así; si pudiera regresar el
tiempo, mi querido amor, evitaría el curso de ese cuchillo en tu espalda y
cubriría de abrazos nuestros recuerdos para poder reescribir nuestro fin.
0 comentarios